Son Vida Estates Magazine
 
BLUEFISH CONCIERGE

By Lucinda Hull
Un diseño y rendimiento que le dejaran sin palabras
Relájese un momento e imagine cómo sería vivir aquella aventura del que siempre ha soñado, por muy increíble que pueda ser, o quizás, le apetezca más la idea de caminar por la alfombra roja y asistir a la siguiente ceremonia de los Oscar. Para eso está Bluefish Concierge – una especie de mago de Oz, capaz de cumplir cualquier sueño.

La compañía, fundada por Steve Sims, tiene 18 oficinas repartidas por todo el mundo y 85.000 clientes. Es una empresa muy seria, con ideas muy claras sobre los servicios que ofrece, por ello Bluefish Concierge avisa a sus clientes que no es un servicio cualquiera, ni un club exclusivo, ni un grupo de aficionados que irrumpe en fiestas privadas de Hollywood. “Por favor, no nos llamen para recoger su ropa de la tintorería, simplemente no nos dedicamos a eso,” dice Sims.

Entonces, ¿qué es lo que hacen? Pues, depende de la imaginación de sus clientes pero, básicamente, no hay límites. Si lo prefieren, los clientes, también pueden elegir entre una amplia gama de experiencias a la carta. El menú incluye la posibilidad de elegir entre una buena selección de aventuras como, por ejemplo, saltar desde un avión a 30.000 pies, ser James Bond durante una semana o, incluso, participar en una expedición al Polo Norte. No hay nada imposible. “La imaginación marca los límites, hay un sinfín de posibilidades. Nuestros clientes tienen la creatividad y el dinero para realizar sus sueños, mientras sepamos satisfacerles y cumplir con sus expectativas, este seguirá siendo un buen negocio” dice su fundador.

Steve Sims, nacido en Irlanda, creó la compañía de forma no oficial hace 11 años, cuando trabajaba como banquero en Bangkok. La idea surgió cuando este irlandés comenzó a ofrecer entradas exclusivas a fiestas y eventos a sus clientes millonarios para que éstos se divirtieran mientras se encontraban en la ciudad asiática. La iniciativa tuvo tanto éxito que Steve creó un club para sus clientes y amigos, dándoles contraseñas secretas como por ejemplo green fish para poder acceder a los eventos, así surgió el nombre de su compañía. Por aquel entonces, nadie había oído hablar de empresas conserjes, por lo que Bluefish no tuvo mucha competencia. Más tarde, Steve volvió a Gran Bretaña pero no tardó en mudarse a los Estados Unidos, donde finalmente estableció sus oficinas corporativas en West Palm Beach, Florida.

Este ingeniero de sueños resume en pocas palabras la enorme demanda que encontró para sus servicios. “La gente estaba dispuesta a pagar pero, sencillamente, no sabían cómo hacerlo”. Evidentemente, Sims tiene los contactos necesarios para cumplir los deseos de sus clientes. “Hay que saber a quién llamar”, dice Sims. “Para eso creamos contactos”. A pesar de que todos sus servicios son VIP, no siempre son caros. “La gente tiene que comprender que trabajamos con los mejores pero no necesariamente con los más caros”. No obstante, un cliente tendría que pagar $37.500 para una visita privada al Titanic, unos $5.000 para tener acceso al backstage de los Grammy y $20.000.000 sería el precio de un asiento en el trasbordador espacial ruso.

Hoy en día, un negocio como éste puede ser muy lucrativo y prueba de ello son el gran número de compañías de conserjería que están apareciendo por todo el mundo. A pesar de esto, Bluefish Concierge destaca entre sus rivales gracias a su programa de tarjeta de crédito, Bluefish Concierge Platinum Plus, que ofrece un crédito de hasta $100.000, un seguro de viajes/accidentes de $1.000.000 y una suscripción a la revista de la compañía Blue con el que los titulares de las tarjetas de crédito reciben previo aviso de galas de premios, semanas de moda, vuelos supersónicos y lo último en viajes, así como acceso a eventos privados.

¿Qué tipo de personas normalmente utiliza los servicios de Bluefish? “No hay un estereotipo de cliente”, asegura Sims. “El año pasado un chico de 18 años pilotó un MIG 25 y también lo hicieron dos chicas de 60 años.” Confiesa que son muy pocas las veces que se ha negado a realizar los deseos de un cliente. “Nos hemos negado a organizar algo que pudiera hacerle daño a la persona que lo solicita, o a una tercera persona” nos explica. Esto incluye las peticiones ilegales de siempre – normalmente relacionados con la droga – y solicitudes verdaderamente extrañas. Por ejemplo, un hombre pidió a Steve que le consiguiera acceso a las instalaciones de prueba de armas nucleares de Corea del Norte. “Un tipo obsesionado con el poder”, dice Sims. “Quería detonar un arma nuclear!”. El irlandés tampoco pretende cumplir deseos cuyo objetivo sea sólo la de satisfacer el ego de una persona. “Somos muy directos, realistas y muy conscientes de la necesidad de proteger a nuestros clientes, el cliente tiene que decirme lo que quiere que haga por él y, al mismo tiempo, quiero averiguar si se trata del tipo de persona con quien me puedo entender. Un cliente difícil podría estropear un determinado servicio para futuros clientes”. Obviamente, Steve Sims tiene muchas anécdotas que contar, por ejemplo, cuando le contactó una mujer cuyo marido, un gran aficionado de los deportes acuáticos, tenía toda clase de barcos imaginable. Aparentemente, ella quiso darle a su marido una experiencia inolvidable. “El hombre tenía tantos yates”, explica Sims. “¿Cómo encontrar algo que le impresionaría?”. Pero Sims, un experto en su campo, encontró la respuesta. “Conseguimos un submarino militar que subió a la superficie delante de su casa en Miami. Desayunó en la proa y luego hizo un pequeño viaje en el mismo. Fue todo un reto”, cuenta Sims.

Otras solicitudes algo más extrañas también han tenido un final feliz. Un agente de Bolsa de Nueva York pidió una lancha repleta de estrellas del cine erótico. Aparentemente, el motivo era dar una fiesta sorpresa a su jefe. Al finalizar la fiesta, el agente de bolsa ya era el nuevo vicepresidente de la compañía!

Sims es uno de esos individuos afortunados que realmente disfruta de su trabajo. “Tengo la suerte de tener el mejor trabajo del mundo” nos confiesa. “Soy el no va más de los fabricantes de juguetes, hago cosas que la mayoría de las personas nunca harían.”

Check out more of our press from the media

BACK TO MEDIA